Aena obtendrá 40 millones al eliminar los incentivos en Barajas y El Prat

El Confidencial

Lo que no va en lágrimas va en suspiros. Aena resarcirá este año con creces toda la disminución de ingresos derivada del recorte de las tasas aéreas, decretado hace un mes por el Ministerio de Fomento en el nuevo documento de regulación corporativa (DORA). La ruta elegida para compensar el ‘agujero’ no es otra que la eliminación selectiva de los incentivos que hasta ahora se aplicaban a las aerolíneas en forma de descuentos por incrementos de tráfico. El consejo de administración de la compañía estatal, que gestiona la red pública de aeropuertos, decidió la pasada semana ejecutar esta política comercial, que lógicamente ha supuesto un serio revés para las compañías aéreas.

Aena obtendrá por este concepto alrededor de 40 millones de euros, una cifra superior incluso a la merma de facturación que provocará la reducción de las tasas aeroportuarias en un 2,2% durante las dos próximas temporadas; la de verano, que va del 1 de abril hasta el 31 de octubre; y la de invierno, que comienza a partir del 1 de noviembre y se prolonga hasta el 31 de marzo. Los incentivos o descuentos, como estímulo para el establecimiento de nuevas rutas o aumento de pasajeros en rutas ya existentes, no forman parte del precio regulado y, por tanto, dependen de la potestad administrativa de la empresa gestora.

Algunas de las aerolíneas más beligerantes con Aena han interpretado la decisión de la compañía que preside José Manuel Vargas como si se tratase de un desafío contra el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Dichas compañías aéreas respiran por la herida, sin reparar en que tampoco ellas han garantizado que la bajada de las tasas vaya a ser repercutida de manera directa en menores precios de los billetes de avión. A fin de cuentas, este es el motivo esencial que persigue el Gobierno y la razón de fondo por la que el propio Mariano Rajoy se ha implicado directamente en la reducción de las tarifas aeroportuarias.

Los responsables de Aena han actuado en todo caso con pies de plomo, conscientes de la trascendencia pública que tiene el acuerdo adoptado por el máximo órgano de gobierno de la compañía. A tal efecto, y para evitar mayores suspicacias, el nuevo marco de incentivos se orienta de una manera claramente selectiva y con el objetivo expreso de otorgar “un estímulo adicional para fomentar la demanda”. Con esta premisa, los descuentos dirigidos al crecimiento en rutas ya existentes de corto y medio radio se mantendrán exclusivamente en aquellos aeropuertos con un tráfico anual inferior a los tres millones de pasajeros.

El corte adoptado ahora por Aena excluye, en definitiva, a las grandes marcas de la red pública, empezando por Barajas y El Prat. Además, se quedarán también fuera de la política de descuentos los aeropuertos de Málaga, Alicante, Valencia, Sevilla y Bilbao, y los situados en Baleares y Canarias. La medida afecta en total a 15 instalaciones, que a lo largo de 2016 acumularon un total de 214,6 millones de pasajeros o, lo que es igual, el 93,2% de todo el tráfico aéreo registrado por Aena durante el pasado año, que ascendió a 230,2 millones en el conjunto de la red nacional de aeropuertos.

La evolución del tráfico aéreo ha superado las más optimistas previsiones que manejaba Aena en su plan de actuación para los próximos cinco años, y se ha convertido en un argumento político a la hora de bajar las tasas. Con el mismo pretexto, la compañía entiende que las aerolíneas no necesitan en estos momentos estímulos adicionales para incrementar lo que se entiende como una ‘demanda natural’. Otra cosa diferente sería si las compañías aéreas dispusieran una oferta comercial de descuentos en respuesta a la petición formulada por el Gobierno, demostrando un esfuerzo adicional para aumentar el número de pasajeros. En este supuesto, es previsible que Aena tuviera que replantearse a futuro la recuperación de los incentivos en rutas ya existentes.

Los descuentos no forman parte del precio regulado y podrían ser restaurados por Aena si las aerolíneas garantizan una bajada de los billetes de avión

La reducción de los llamados ingresos regulados supondrá para el gestor aeroportuario un quebranto de casi 900 millones con respecto a la cifra estimada de facturación durante los próximos cinco años. En 2017, el problema solo supone 35 millones de euros, que serán sufragados con la eliminación de los descuentos. La situación se complicará a partir de 2018, cuando Aena tendrá que compensar 165 millones de euros. En 2019, el desajuste entre los ingresos previstos y los que obtendrá tras la bajada de las tasas es de 176 millones, en tanto que en 2020 la cifra aumenta hasta los 230 millones. En el horizonte del DORA en 2021, la ‘avería’ alcanza los 290 millones, pero para entonces habrá que ver si Aena sigue controlada por el Estado como si fuera un departamento del Ministerio de Fomento.

Acceder a la noticia

Este artículo está incluido en el Dossier de Prensa que COPAC realiza diariamente con noticias del sector aéreo publicadas en medios de comunicación. COPAC no es responsable de su contenido ni altera el texto de la información, únicamente lo reproduce para su envío a los suscriptores. Puede consultar la noticia original a través del enlace correspondiente.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR