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24 Noviembre 2017

La terminal del aeropuerto San Pablo cumple 25 años aún a medio gas

abc.es

La terminal del aeropuerto San Pablo de Sevilla, diseñada por Rafael Moneo y que supuso un desembolso de 12.000 millones de las antiguas pesetas, cumple 25 años. «Confío en que dentro de 30 los sevillanos estén orgullosos de este edificio», afirmó el arquitecto durante una visita a la Expo 92. A cinco años vista, y más allá de gustos estéticos, los usuarios mantienen históricas quejas de carácter operativo sin resolver.

La principal, que las conexiones con la capital sigan siendo sólo por carretera con la opción del taxi o Tussam, lo que —además de quejas e incomodidades— alimenta graves tensiones de carácter gremial que podrían estar detrás de los pinchazos en coches o del apedreamiento de autobuses denunciados en las últimas semanas y meses.

Sigue sin verse ni una sola traviesa de los proyectos de tranvía, cercanías o metro esbozados por el Ayuntamiento después de que se quedara durmiendo el sueño de los justos aquel plan de la exconsejera de Obras Públicas de la Junta Concha Gutiérrez para iniciar en 2009 las obras que conectarían por AVE San Pablo con Santa Justa, con las que a partir de 2013 quien aterrizara en Sevilla iba a tardar entre siete y diez minutos en plantarse en Sevilla por vía férrea. La crisis hizo trizas aquella solución que iba a servir de broche al mortinato Eje Transversal Ferroviario de Andalucía.

Otro de los problemas crónicos de San Pablo deriva de la histórica reticencia de las principales compañías a dirigir vuelos directos a la capital andaluza, lo que mina la demostrada capacidad hostelera para albergar grandes congresos. El viajero internacional padece especialmente las escalas y, por ello, las evita. Y cuando el destino final resulta ser Sevilla, es muy complicado encontrar un asiento intercontinental que no conlleve al menos un aterrizaje y embarque previos.

Tampoco a las compañías de bajo coste les salen las cuentas. Una queja principal en este sentido es que San Pablo sigue inoperativo de madrugada. Esto explicaría en parte que de 2011 a 2013 —buenos años para el turismo y la recuperación económica— se perdieran casi millón y medio de viajeros, lo que provocó que se impulsara desde el Ayuntamiento una mesa de trabajo para buscar soluciones a la caída en picado de la demanda del aeródromo sevillano, que empieza a remontar el vuelo (4,3 millones en 2015) sobre todo por el incremento del turismo familiar que huye de países en conflicto y zonas castigadas por el terrorismo islámico. Pero hay margen para crecer: según los expertos, hoy día San Pablo podría asumir más de 7 millones de viajeros.

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