Modelos matemáticos sugieren una nueva zona de búsqueda para el vuelo de Malaysia Airlines desaparecido

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La desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines, de la que este miércoles 8 de marzo se cumplen tres años, representa uno de los grandes enigmas de la historia de la aviación. Nada se sabe de las 239 personas que viajaban a bordo del Boeing 777-200 (227 pasajeros y 12 tripulantes), pero todos los indicios apuntan a que el avión terminó estrellándose en las aguas del océano Índico. Diferentes restos del aparato hallados a lo largo de meses posteriores en playas de Mozambique, Mauricio, Sudáfrica, La Reunión y la isla de Rodrigues refuerzan esta hipótesis.

El pasado 17 de enero las autoridades de Malasia, Australia y China decidieron suspender definitivamente las labores de búsqueda, después de haber peinado un área de aproximadamente 120.000 kilómetros cuadrados en el sur del Índico, al oeste de la ciudad de Perth. Pero ahora, aplicando modelos matemáticos, un equipo de investigación australiano, perteneciente al Grupo de Ciencias y Tecnologías de Defensa de este país, acaba de publicar un estudio que sugiere que el Boeing 777 cayó en picado en su última fase de vuelo, y al mismo tiempo define una nueva zona de búsqueda situada aún más al oeste, según ha informado MIT Technology Review, haciéndose eco del trabajo liderado por Ian D. Holland.

La ausencia de pruebas ha hecho hasta ahora imposible la labor de los investigadores. El Boeing 777 de la aerolínea malasia, que cubría un vuelo programado entre Kuala Lumpur y Pekín, cambió inesperadamente de rumbo y se dirigió hacia el sur, adentrándose en el Índico. Todo indica que alguien a bordo se aseguró de apagar los sistemas de comunicación, además de descender hasta una altura que lo convirtió en invisible para los radares civiles, en una acción que solo pudo ser deliberada.

El nuevo estudio desarrollado por científicos australianos se ha centrado en analizar las últimas señales enviadas automáticamente a un satélite Inmarsat. El avión disponía de una unidad que transmitía conversaciones de voz y datos rutinarios por satélite. Este dispositivo reconoció dos llamadas telefónicas sin contestar desde tierra y realizó varias transmisiones rutinarias.

Como explica la publicación dependiente del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el protocolo de comunicaciones entre el avión y los satélites requiere de una estación terrestre que recibe los datos procedentes de la aeronave, a una hora y frecuencia específicas. Este proceso no es instantáneo, ya que transcurre un cierto tiempo en el que la señal realiza el viaje de ida y vuelta entre el avión y la estación terrestre. Es lo que se conoce como el intervalo de desfase de ráfagas, y su duración depende de la distancia que recorre la señal.

Esta distancia, muy fácil de calcular, define un círculo cuyo centro es la ubicación que hay justo debajo del satélite. Pero el área de este círculo puede ser muy amplia y el modelo no define dónde se encuentra exactamente la aeronave dentro de ella. Por lo que los investigadores australianos han añadido otros valores para intentar resolver la ecuación.

Se quedó sin combustible

La unidad de datos por satélite del vuelo MH370 envió siete señales. La penúltima de ellas fue una solicitud de inicio de sesión, que solo se produce cuando se reinicia el dispositivo después de que éste se haya apagado. Y aquí estaría la clave que ha permitido a los científicos especular con una nueva zona de búsqueda. Ellos creen que lo más probable es que el apagado se debió a que el avión se quedó sin combustible, y la unidad se reinició gracias a un generador eléctrico de emergencia denominado turbina de aire de impacto.

En este punto surge otro problema: aeronaves como el Boeing 777 están diseñadas para planear si se detienen los motores, y así podría haberlo hecho durante cientos de kilómetros, lo que aumentaría significativamente el nuevo radio de búsqueda. Pero el equipo investigador cree poder delimitar este círculo gracias a otro modelo matemático. La unidad de datos de satélite transmite a una determinada frecuencia, pero la velocidad del avión introduce un efecto Doppler que modifica esta frecuencia, lo que se conoce como desplazamiento de frecuencia de ráfagas.

Al menos en teoría, esta alteración podría servir para indicar la dirección del vuelo. Aunque en la práctica se trata de un cálculo muy complejo debido al elevado número de variables que pueden influir en la frecuencia. Para contar con más información que pudiera ayudar, el equipo de investigadores analizó las transmisiones procedentes del MH370 durante 20 vuelos inmediatamente anteriores al de su desaparición.

Caída en picado

Así, los científicos australianos han determinado que, si se hubiera mantenido estabilizado poco después de perder la señal, como apuntan los indicios, lo más probable es que el aparato se dirigiera hacia el sur. También, que los efectos Doppler de las dos últimas transmisiones indican que el avión perdía altura a una gran velocidad, lo que puede corresponderse con el hecho de que el avión se encontrase ya sin combustible y en caída libre. Algo muy importante dado que el hecho de que hubiera perdido toda sustentación indicaría un impacto inminente con las aguas del Índico y delimitaría la zona de búsqueda.

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