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25 Mayo 2017

Un avión estuvo a punto de chocar contra un vehículo en Ibiza en 2016

El Mundo

Cerca de 200 pasajeros que viajaban a bordo de un avión rumbo a Ibiza vivieron el año pasado uno de los sustos más importantes de sus vidas. A escasos momentos de aterrizar en la isla pitiusa y cuando sólo faltaban unos metros para tomar tierra, la aeronave se vio obligada a abortar la maniobra, imprimir potencia a los motores y tomar altura de nuevo, poniendo fin al descenso programado y frustrando la aproximación, para sorpresa del pasaje. La razón, en la pista que iba a utilizar para aterrizar había un vehículo realizando trabajos de mejora, aunque nadie informó al piloto de la situación hasta que estuvo a poco menos de 800 metros de distancia. Una separación que los expertos consideran «muy escasa», si tenemos en cuenta la velocidad a la que aterrizan los aviones.

El incidente tuvo lugar en marzo del año pasado y se produjo mientras el controlador aéreo que debía guiar ese vuelo se encontraba realizando tareas administrativas de espaldas a la pista, lo que le impidió prever la situación con la suficiente antelación. Unas labores que están permitidas en todas las torres de control privatizadas (entre ellas la de Ibiza) y gestionadas por Ferronats, pero que no se llevan a cabo en ningún otro centro público de la geografía española. De ahí las críticas que sus trabajadores llevan tiempo lanzando sobre la fatiga y la sobrecarga de trabajo que estas tareas generan, que no asumen sus colegas públicos de Enaire y que ponen en riesgo la seguridad aérea.

Nada más ser informado de que el centro de control había coordinado el aterrizaje de la aeronave, el controlador se percató de que la pista estaba ocupada por un vehículo, autorizado a trabajar en ella, por lo que le instó a abandonarla. Pero tras comprobar que no le iba a dar tiempo a salir, optó por ordenar al piloto que frustrara el aterrizaje y subiera de nuevo. La situación no es nueva y los controladores pertenecientes a Ferronats llevan tiempo denunciándolo, «el trabajo administrativo quita tiempo y concentración», lo que hace que este tipo de cosas «pasen más a menudo de lo que debería», lamenta uno de estos profesionales.

Tras tener constancia del incidente, Ferronats abrió una investigación para dilucidar las causas y mejorar la operativa, con el objetivo de que no vuelvan a producirse situaciones de este tipo en sus torres. El texto, al que ha tenido acceso EL MUNDO/ El Día de Baleares, recuerda que según rezan sus manuales de operaciones de la compañía, «el director de torre» podrá asignar «tareas de tipo no operacional a los controladores de Ferronats con el fin de mantener una actitud despierta», aunque matiza que «siempre y cuando esto no tenga efecto en la operativa» del centro.

Y precisamente esto fue lo que ocurrió en el aeropuerto de Ibiza el año pasado, algo que el informe refleja de manera contundente. «En este caso, el desempeño de las tareas de tipo no operacional sí tuvo efecto en la operativa», concluye poco después de corroborar que «el controlador se encontraba» realizando este tipo de labores, permitidas «durante periodos de muy baja carga de tráfico».

El informe, firmado por la jefa de Seguridad Operacional de la compañía, Raquel Martínez, también deja claro que el centro de control (encargado de guiar al avión hasta unos 10 o 15 kilómetros antes del aeropuerto) «no transfirió la aeronave» al controlador de la torre «con la antelación suficiente». Habitualmente suele hacerse entre 5 y 10 millas náuticas (9,2 y 18,5 kilómetros) y en esta ocasión se hizo con tres veces menos de distancia, lo que redujo los márgenes de reacción.

Por todo ello, el dictamen insta a «Ferronats a modificar los Manuales de Operaciones para concretar las limitaciones a la autorización para dedicarse a tareas no operacionales en períodos de baja carga de trabajo». Unos protocolos que, pese a estar permitidos, resultan incompatibles con un control aéreo eficaz y seguro. La propia Raquel Martínez lo deja claro en el informe, al asegurar que «el trabajo en tareas no operacionales está autorizado en Ibiza, pero debe garantizarse que éste no tenga afección a la operativa». Y recuerda que «en el momento en el que se tiene constancia de la presencia de un tráfico, la atención debe estar centrada en gestionarlo evitando distracciones».

Sin embargo, la jefa de Seguridad Operacional reconoce más adelante que «la investigación del suceso ha permitido» ejecutar «acciones correctoras», como «modificar los Manuales de Operaciones». Además, el informe recomienda compartir esta investigación con todas las unidades de Ferronats para equiparar protocolos.

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