Fue en diciembre de 2002 cuando aterrizó en España una semidesconocida aerolínea irlandesa. Había ido creciendo poco a poco en varios países de Europa durante más de quince años extendiendo una red de rutas en aeropuertos secundarios. Buscaba nichos de mercado muy concretos y no peleaba frente a frente con los entonces gigantes aéreos continentales en sus principales rutas. Aquí se estrenó, de hecho, con una inopinada conexión entre Girona y Fráncfort.

Esa pequeña aerolínea –acaso ya mediana entonces- entraba en un mercado aún demasiado parecido al monopolio con el que había reinado la estatal Iberia. La aún compañía de bandera era todopoderosa y la entrada de competidores nacionales en los noventa (con Air Europa y Spanair como principales rivales) no había conseguido amenazar su liderazgo absoluto. Pero Ryanair, entonces nadie lo sospechaba, había llegado a España para acabar poniendo patas arriba el sector nacional. Y para conquistarlo.

Quince años después de que aquel avión medio vacío volara entre Girona y Fráncfort, Ryanair es ahora la mayor aerolínea de España. Lo es desde hace seis años, cuando desbancó a la otrora todopoderosa Iberia. La compañía de bajo coste que tenía un único vuelo ahora está presente en 26 aeropuertos españoles y cuenta con más de 550 rutas en el país.

Y el año pasado reforzó aún más su liderazgo disparando un 14% su tráfico y superando los 34,6 millones de pasajeros en el país, abriendo brecha con sus rivales más directos. Uno sigue siendo Iberia, que –sumando los viajeros de su nueva filial de bajo coste- se ha descolgado hasta el tercer lugar del ránking nacional, con 18,2 millones de viajeros en 2016, un 9% más.

El otro competidor le persigue algo más de cerca pero sin ser un peligro inminente. Es la otra gran aerolínea low cost de mercado local, Vueling, con 22,6 millones, un 10% más el pasado ejercicio. La aerolínea nació poco más de un año después de que desembarcara Ryanair en el país, y enseguida empezó a dar guerra en los grandes aeropuertos nacionales. Creada como compañía independiente, Vueling acabó bajo el manto de Iberia tras su fusión con Clickair en 2009, y hoy los antaño rivales están integrados los dos en IAG (el holding que también agrupa a British Airways y Aer Lingus).

Una España ‘low cost’

España se ha entregado al low cost. En pleno boom del turismo en el país, en mitad de una guerra de precios y con la tarifa barata como gran dinamizador de la demanda, el control del bajo coste se hace más evidente. Ryanair y Vueling tienen una posición de dominio en la mitad de todos los aeropuertos de España. La red de Aena cuenta con 46 aeropuertos, una de las dos aerolíneas es la mayor en un total de 23 con los datos al cierre de 2016.

Ryanair está presente en 26 aeropuertos españoles. El gigante del bajo coste es la principal compañía en 16 de ellos [ver gráfico], dos tercios del total en los que opera en el mercado nacional.

Málaga, Alicante, Gran Canaria, Tenerife Sur, Ibiza, Lanzarote, Valencia, Fuerteventura… son algunos de los grandes centros del sol y playa patrio, y son los principales aeropuertos del país sólo por detrás de los tres gigantes (Madrid, Barcelona y Palma de Mallorca). En todos ellos el liderazgo lo ejerce con contundencia la compañía irlandesa.

 Ryanair, además, está en el podio de los tres grandes aeródromos del país. Es la segunda mayor aerolínea en Barcelona y Palma de Mallorca, y la tercera en la joya de la corona de la red de Aena, el aeropuerto de Madrid-Barajas (en el que sólo es superada por las dos compañías que tienen en él sus grandes centros de interconexión de vuelos, Iberia y Air Europa).

Vueling es la mayor aerolínea en siete de los aeropuertos españoles, entre ellos el coloso Barcelona-El Prat, en el que la filial de IAG controla más de un tercio del tráfico total de viajeros. También es líder en A Coruña, Bilbao, Granada, Menorca, Sevilla y Vitoria. Y ocupa la segunda o la tercera posición en otros ocho aeródromos de Aena.

Ryanair acelera, Vueling frena

Ryanair se ha marcado como objetivo controlar en apenas tres o cuatro años hasta un 25% de todos los pasajeros del mercado español (hoy su cuota supera el 18%). Y para ello la compañía ha vuelto a convertir España en uno de sus grandes polos de expansión y está dispuesta a aprovechar para impulsar su crecimiento la rebaja de tasas aérea impuesta por el Gobierno a Aena.

De hecho, el único frenazo de Ryanair en el mercado nacional se produjo en 2012 cuando cerró rutas y recortó vuelos a modo de órdago por la fuerte subida de tarifas por parte del gestor de los aeropuertos.

 Vueling se ha visto obligada a contener el tráfico en la segunda mitad del año pasado. Tras varios ejercicios de fortísima expansión, el pasado verano sufrió graves problemas operativos y generó un caos aeroportuario dejando en tierra a miles de pasajeros por no tener con los aviones y el personal suficiente para atender su ambiciosa programación de vuelos.

Los problemas llevaron a la compañía a reducir frecuencias y a abandonar algunas de sus rutas, y sus planes de crecimiento futuro prometen ser más razonables… lo que da una oportunidad a Ryanair para aún más agrandar la brecha.

Los otros líderes

El antiguo líder nacional hoy debe conformarse con una posición de control sólo en una terna de aeropuertos. Iberia, sumando los registros de su filial Express, es la mayor compañía en el principal aeropuerto del país, Madrid-Barajas, donde la compañía conecta sus vuelos domésticos y europeos con su amplia red de rutas a Latinoamérica, a África y desde el año pasado también Asia. Iberia también lidera el ránking en los aeropuertos de Asturias y Vigo.

Una asociada de Iberia es la gran dominadora de los aeropuertos pequeños. Air Nostrum, franquiciada para vuelos regionales de la compañía de IAG, es la mayor aerolínea en siete aeropuertos con poco tráfico (Almería, Badajoz, León, Logroño, Melilla, Pamplona y San Sebastián).

Lo mismo sucede con Naysa, compañía especializada en los vuelos interislas en Canarias, lo que la coloca como principal operador en los aeropuertos más pequeños del archipiélago (El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife Norte).

Air Berlin se mantiene como líder en Palma de Mallorca, el tercer mayor aeropuerto nacional por número de pasajeros. Pero su posición de dominio se desangra. La compañía alemana tenía en la capital balear su gran centro de interconexión de vuelos del sur de Europa, pero ahora reduce sus operaciones ahogada por los números rojos.

De hecho, Air Berlin perdió en 2016 más de medio millón de pasajeros en Palma (hasta 4,7 millones, casi un 12% menos), prácticamente los mismos que ha sumado Ryanair en el aeropuerto mallorquín (3,7 millones de usuarios, un 13% más en un año). Las distancias se estrechan. Y esa aerolínea irlandesa semidesconocida que se estrenaba en España hace quince años, que ya domina un tercio de los aeropuertos del país, ahora apunta a liderar también uno de los gigantes aeroportuarios patrios.

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