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16 Diciembre 2017

Un ‘Gigante’ que salva vidas en Albacete

El Digital de Albacete

Desde el año 2001 Albacete cuenta con un helicóptero sanitario del Sescam destinado al Servicio Médico de Emergencias, que recibe al año unos 500 avisos solo en la provincia y que es capaz de estar preparado en el helicóptero esperando el despegue tan solo cuatro minutos después de sonar el teléfono.

El ‘Gigante 1’ es el nombre con el que está bautizado el helicóptero sanitario del que actualmente dispone la ciudad, uno de los cuatro de la región, y que se encuentra en las instalaciones de INAER. Se trata de un vehículo aéreo modelo Eco Charly 135 t2 capaz de alcanzar los 155 nudos náuticos, y que normalmente circula a una velocidad de crucero de 130 nudos, es decir, 240 km/h.

Este vehículo es una ‘UVI aérea’ que funciona igual que una UVI terrestre, o lo que es lo mismo, que una ambulancia. En su interior porta el material básico de enfermería para estabilizar a un paciente, eso sí, a tamaño reducido debido al espacio.

De esta manera, el helicóptero cuenta con un respirador que es para adultos y pediatría; dos maletines, el azul que es el que lleva lo necesario para tratar el aspecto de la vía aérea del accidentado, y el rojo en el que va el material básico de enfermería, como puede ser el desfibrilador para monitorizar las constantes, o el aspirador de secreciones para pacientes con problemas pulmonares.

Además de las particularidades del espacio, los sanitarios se encargan de acondicionar ciertas características al paciente para que no les afecten peculiaridades del medio aéreo como son la altura o la temperatura.

Por otra parte, el helicóptero cuenta con modernos sistemas de navegación, seguridad y potencia. También con electromedicina para los pacientes más críticos mejorando su atención.

Como indica Antonio Marcos, uno de los médicos del Servicio Médico de Emergencias, el ‘Gigante 1’ “es el medio más rápido, con más seguridad y garantías, en cuanto a distancias lejanas donde no hay otro tipo de vehículo que llegue con la premura del helicóptero”.

Personal EMS

Esta rapidez ayuda a salvar vidas, pero no todo es gracias al helicóptero, sino que detrás de él se encuentra un equipo de sanitarios, pilotos y mecánicos que hace que las labores de emergencias puedan ser atendidas.

Normalmente cada turno de guardia se compone por tres personas en las que se encuentra un piloto, un enfermero y un médico, que, a la vez realiza la labor de tripulante que supone una ayuda para el piloto en la navegación.

En este caso, la función de tripulante la realiza la enfermera Elena Garrido, que acompaña al piloto en el momento en el que suena el teléfono y se activa el operativo. Una vez en el aire, la tripulante Garrido se encarga del GPS, y de divisar los obstáculos que puedan aparecer durante el camino, como cables o pájaros. “Todo lo que puedas aliviar de trabajo al piloto es mejor para todos porque vamos a tardar menos tiempo llegar. Somos como sus ojos”, dice Garrido.

Comienza el operativo

El piloto sanitario de este turno es el comandante Miguel Ángel Callado, y es quien recibe la llamada del Centro de Coordinación explicando la emergencia y sus detalles técnicos. Cabe destacar que al piloto no se le informa del estado de los accidentados ni de sus características personales por motivos de seguridad, ya que, como explica el comandante Callado, conocer determinados datos podría hacer que su elección ante el aviso fuera subjetiva o podría infundirle más presión de la habitual durante el desplazamiento.

Cada día antes de empezar la jornada se realiza un briefing en el que, como explica Callado, se hace “un peso y centrado del combustible, helicóptero, personal y material” para tenerlo todo controlado y estar preparados en caso de emergencia. Basándose en la temperatura máxima y mínima del día, en la meteorología, y en los factores situacionales, el piloto acepta o no el aviso.

Una vez que decide que el helicóptero sanitario puede desplazarse en condiciones de seguridad al lugar de la emergencia, el piloto, acompañado por la tripulante, se dirige a los mapas para fijar el rumbo. A la vez, da el aviso al mecánico para que prepare al ‘Gigante 1’.

En este punto, el mecánico del helicóptero, Luis Fernando Sánchez, garantiza la seguridad desde el mantenimiento bajo las órdenes de trabajo de la oficina técnica. Así, si el helicóptero está guardado en el hangar lo saca a pista y lo coloca en la posición adecuada para despegar.

El ‘Gigante 1’ tiene una peculiaridad, y es que aterriza sobre una plataforma que, Sánchez engancha a un vehículo para poder trasportarlo con más rapidez desde la pista al hangar y viceversa. De esta manera, cuando el piloto y la tripulante llegan a pista, el helicóptero está situado para volar de cara al viento, y arrancado. El mecánico comprueba que está todo el orden, y le da el “OK al piloto”.

Cuando éste acepta el aviso, el Centro de Coordinación de Castilla-La Mancha, el 112, llama al médico de guardia del Servicio Médico de Emergencias para proporcionarle los aspectos clínicos del paciente. “Se trata del preaviso que nos indica como tenemos que actuar”, apunta Antonio Marcos.

Normalmente los avisos que más se producen son los relacionados con infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y accidentes de tráfico. En la atención sanitaria al paciente, la enfermera cuida de la parte circulatoria del enfermo, es decir, lo monitoriza, le pone el suero fisiológico y administra la medicación que le indica el doctor. Por su parte, el médico controla la vía aérea del accidentado y lo examina para determinar la medicación que ha de suministrársele.

En el aire

Con cada miembro de la tripulación en su sitio, “se comprueba que todo esté de la manera más coordinada posible hasta llegar al paciente y que no se pierda la continuidad del servicio”, explica Antonio Marcos.

Una vez localizado el lugar, el piloto elige la zona de aterrizaje teniendo en cuenta las sendas de aproximación, de frustrada, las dimensiones mínimas que tiene que tener el espacio, la dirección del sol, la del viento, los obstáculos, la pendiente… En este sentido, el comandante Callado reconoce que la experiencia es un grado: “estamos acostumbrados, no nos resulta tan complicado”.

Llegada a la zona del aviso

Cuando el Servicio de Emergencias se encuentra ya en el destino, “necesitamos un apoyo terrestre para desplazar nuestro material al lugar en el que se encuentra el paciente, lo valoramos y si necesita ir al hospital con un recurso avanzado, como sería el nuestro, ponemos en funcionamiento la vuelta habiendo tratado y estabilizado a ese paciente, lo embarcamos y llevaríamos hasta el hospital correspondiente”, apunta el médico de emergencias.

Por su parte, la enfermera Garrido explica que el tiempo de atender a un enfermo varía en función de los mismos ya que “hay unos que en 10 minutos están estabilizados y otros en 40, dependiendo de la patología de cada uno”.

Si el accidentado necesitara ser trasladado a un hospital, el piloto matiza que “los hospitales españoles normalmente cuentan con helisuperficies aprobadas”, y pone el ejemplo de la que se encuentra en el Hospital de Villarrobledo que es “bastante moderna para la evacuación del paciente a la zona de urgencias o donde se necesite”.

Hasta aquí llegaría la actuación del Servicio Médico de Emergencias que con su rápida intervención ayuda a salvar cientos de vidas al año.

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